Me vais a perdonar, pero con esto de las vacaciones hasta tengo ganas de escribir.
GPS
Seguro que la gran mayoría de los que seáis conductores tenéis un GPS. El sistema GPS es un proyecto militar del ejército estadounidense, que a medida que ha podido liberar recursos, se ha aplicado a la vida civil. El sistema en sí es bastante "sencillo": emites una señal de radio y los satélites del sistema GPS triangulan tu posición en relación a otro punto fijo previamente determinado. Y lo consigue con una precisión increíble. Pero esto no ha sido así siempre. El otro día os pegue una chapa terrible con la Relatividad General de Einstein, y pensando en el sistema de posicionamiento global encontré otro ejemplo de ese enunciado. La masa de la Tierra no genera la fuerza de la gravedad en sí, sino que distorsiona el contínuo espacio-tiempo, que se deforma a su paso, y a la vez el movimiento tanto de rotación del planeta como el de la órbita de los propios satélites afectan a la percepción del propio tiempo. De este modo, el tiempo en la superficie de la tierra (tu coche, tu tom-tom, el centro de coordinación de datos de la NASA) transcurre a un ritmo diferente al de la órbita de los satélites GPS. Si los relojes de los satélites no estuviesen programados para correr más despacio (infinitesimalmente, prácticamente despreciable, pero necesariamente preciso), el sistema sufriría un desajuste de entre diez y doce kilómetros diarios. Piensa en ello la próxima vez que vayas en coche: estarás experimentando de primera mano la relatividad general.
FOTÓN
El Sol es un enorme reactor de fusión nuclear contenido por su propia masa. Cuando un sistema solar se forma, consiste en un montón de polvo concentrandose poco a poco, cada vez más denso y, por las leyes de la termodinámica, rotando cada vez con más fuerza a medida que la presión aumenta. Cerca del centro del remolino de materia se concentra el polvo más denso que pudiese haber en las inmediaciones, por eso en nuestro sistema solar los cuatro planetas del interior son rocosos, y los cuatro exteriores gigantes gaseosos. En el núcleo llega un momento en el que se ha acumulado tanta materia que la temperatura se dispara por la propia presión, la fuerza nuclear de los átomos no resiste la presión, y comienza la fusión atómica. Así nació nuestro Sol. Sin embargo, desde que su núcleo comenzó el proceso de fusión, hasta que la ignición alcanzó las capas exteriores de la propia estrella, transcurrieron mil años. Cuando por fin la furia nuclear afloró y el Sol fue una estrella completa, la onda expansiva arrojó con furia todos los elementos superficiales que aún no habían sido capaces de aferrarse a los cientos de planetas emergentes (otras condensaciones de materia giratoria que poco a poco fueron cuajándose alrededor de la estrella, y que tras el paso de miles de años se desmenuzarán en una lucha salvaje entre ellos, descomponiéndose y uniéndose de nuevo, hasta que, transcurridos millones de años, se enfríen y acaben siendo los planetas y lunas que conocemos hoy). Del Sol se pueden enumerar muchas curiosidades, pero hay una que a mí me gusta especialmente: al igual que cuando nació, los fotones que se desprenden en la reacción nuclear en el interior de nuestro Sol, siguen tardando mil años en aflorar hasta la superficie, luchando contra otras partículas y fuerzas extremas, antes de poder liberarse e inciar su viaje infinito por el cosmos (o interactuar eléctricamente con nuestros ojos a los ocho minutos de viaje).
MARTE
Es casi recursivo que en la ciencia ficción nos pinten un Marte "terraformado": un Marte al que le hemos provisto de una nueva atmósfera. Algunos recordaréis esta escena de Desafío Total, por ejemplo. Si bien la idea es aún peor que la expresión "quedarse a ver crecer el césped", sí tiene su principio científico válido... salvo en el caso de Marte. Veréis, es casi un hecho que Marte tuvo atmósfera alguna vez. Del mismo modo que, a su vez, debió de tener un campo electromagnético que la protegiese del viento solar. Sin un campo electromagnético que atrape las partículas de plasma del Sol, la atmósfera de un planeta se desvanecería en el vacío; sería como soplar un diente de león. ¿Cómo perdió Marte su campo magnético? Pues no lo sabemos, pero probablemente sus dos "lunas" (por llamar de alguna manera a esos dos pedazos de roca retorcida) fueron testigos de primera mano. La Tierra, pese a ser pequeña, posée un núcleo densísimo de hierro en estado líquido. La presión y la temperatura hacen que esté constantemente en movimiento, y eso genera algo parecido a la imagen de la izquierda. Marte, por el contrario, tiene un núcleo más tieso que un huevo kinder, y lo único que consigue generar son bonitos imanes itinerantes que no valen para nada (a la derecha). De manera que, Arnold, estupendos efectos especiales, pero diez segundos después el planeta rojo volvería a ser rojo y tú volverías a ser una salchicha austriaca... aunque un poco más hecha.
El propileo sacro, las púberes canéforas, el soturno turiferario y el ontológico palimpsesto que provocaron la contumelica palingenesia del alícuota Catoblepas
miércoles, julio 06, 2011
martes, julio 05, 2011
¿Quién si no?
Por 60 florines en bagatelas Pierre Minuit, director local de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, compró a los indios Lenapes la isla de Manhattan. Entonces se llamó Nueva Ámsterdam a lo que hoy es Nueva York, probablemente la capital del planeta. Minuit también fue pionero en aquello de flexibilizar el empleo, auqnue lejos de eufemismos les llamó claramente esclavos africanos. A día de hoy alguien podría llamar al jefe de la tribu Lenapes "gran estadista", o incluso "el mejor presidente de la democracia".
La velocidad y el tocino, pensarán algunos. Permítanme que me explique presentándoles de paso, y por una rendija, lo que es en realidad el mundo del siglo 21, algo que para el pueblo llano -también llamado soberano en época de elecciones- es tan inaccesible como lo era la monarquía antes de que llegase el Diez Minutos: la nueva unidad de medida geográfica en el mundo ya no es el kilómetro, sino el milisegundo.
El milisegundo es la medida de la latencia en las telecomunicaciones mundiales. Hace unos años podía ser un indicativo de lo rápido que podía uno jugar al counterstrike en un servidor extranjero, pero en la actualidad influye incluso en el precio del metro cuadrado en las inmediaciones de Wall Street, por ejemplo, donde las operaciones bursátiles informatizadas pueden ganar o perder, precisamente, por ser un milisegundo más rápidas o más lentas que las del sistema del vecino.
¿Adivinan cuál es el centro del universo en términos de latencia? En efecto. España. Madrid, más concretamente. Y exactamente el Barrio de San Blas, la zona del planeta con mayor infraestructura de telecomunicaciones por metro cuadrado, y con mejor latencia con todos los puntos del globo (lo que no implica que a tu proveedor de servicio le salga del monopolio que tú o tu empresa tengáis acceso a esto, y menos aún a un precio razonable). ¡Ah, el milagro español!
Juan Villalonga, compañero del colegio del jefe de la tribu y primer presidente de telefónica, hoy en día poco pisa España salvo por los flecos de los dos mil despidos de Sintel, que aún ha de cuadrar con la justicia. Es imposible calcular la fortuna personal que hizo a costa del estado español; de todos modos el cerebro humano no asimila bien según qué magnitudes numéricas. Todos los números que rodean la privatización de las joyas de la corona son vertiginosos.
Para que os hagáis una idea, sólo en licencias de frecuencias UMTS, países como Alemania, Francia o Reino Unido, se embolsaron alrededor de 60.000 millones de euros cada uno, mientras que aquí el estado español regaló las suyas por menos de 500. A esto se le llamó "estrategia de estimulación económica del copón de la baraja", a grosso modo, por el preclaro líder cósmico de aquél entonces.
Tiempo ha pasado ya, y las masas claman de nuevo por un nuevo milagro que nos salve de la debacle socialista. Y yo tengo ganas de ver cómo lo harán ahora, que ya no hay telefónicas, argentarias, repsoles, iberias, seats, aceralias, endesas, tabacaleras, campsas, gas naturales, aldeasas, indras, redes eléctricas...
Quiero volver a ver un aumento empresarial interanual europeo del 17% y del 76% en España. Quiero volver a ver un aumento del 28% en el poder adquisitivo de la zona euro y del 3% en España. Quiero ver cómo nos lo vuelven a justificar entre medallas y estampitas. Y, sobre todo, quiero ver cómo los españoles observamos maravillados la eclosión de una nueva Nueva Ámsterdam desde la barrera y a nuestra costa con alguna que otra mayoría absoluta.
La velocidad y el tocino, pensarán algunos. Permítanme que me explique presentándoles de paso, y por una rendija, lo que es en realidad el mundo del siglo 21, algo que para el pueblo llano -también llamado soberano en época de elecciones- es tan inaccesible como lo era la monarquía antes de que llegase el Diez Minutos: la nueva unidad de medida geográfica en el mundo ya no es el kilómetro, sino el milisegundo.
El milisegundo es la medida de la latencia en las telecomunicaciones mundiales. Hace unos años podía ser un indicativo de lo rápido que podía uno jugar al counterstrike en un servidor extranjero, pero en la actualidad influye incluso en el precio del metro cuadrado en las inmediaciones de Wall Street, por ejemplo, donde las operaciones bursátiles informatizadas pueden ganar o perder, precisamente, por ser un milisegundo más rápidas o más lentas que las del sistema del vecino.
¿Adivinan cuál es el centro del universo en términos de latencia? En efecto. España. Madrid, más concretamente. Y exactamente el Barrio de San Blas, la zona del planeta con mayor infraestructura de telecomunicaciones por metro cuadrado, y con mejor latencia con todos los puntos del globo (lo que no implica que a tu proveedor de servicio le salga del monopolio que tú o tu empresa tengáis acceso a esto, y menos aún a un precio razonable). ¡Ah, el milagro español!
Juan Villalonga, compañero del colegio del jefe de la tribu y primer presidente de telefónica, hoy en día poco pisa España salvo por los flecos de los dos mil despidos de Sintel, que aún ha de cuadrar con la justicia. Es imposible calcular la fortuna personal que hizo a costa del estado español; de todos modos el cerebro humano no asimila bien según qué magnitudes numéricas. Todos los números que rodean la privatización de las joyas de la corona son vertiginosos.
Para que os hagáis una idea, sólo en licencias de frecuencias UMTS, países como Alemania, Francia o Reino Unido, se embolsaron alrededor de 60.000 millones de euros cada uno, mientras que aquí el estado español regaló las suyas por menos de 500. A esto se le llamó "estrategia de estimulación económica del copón de la baraja", a grosso modo, por el preclaro líder cósmico de aquél entonces.
Tiempo ha pasado ya, y las masas claman de nuevo por un nuevo milagro que nos salve de la debacle socialista. Y yo tengo ganas de ver cómo lo harán ahora, que ya no hay telefónicas, argentarias, repsoles, iberias, seats, aceralias, endesas, tabacaleras, campsas, gas naturales, aldeasas, indras, redes eléctricas...
Quiero volver a ver un aumento empresarial interanual europeo del 17% y del 76% en España. Quiero volver a ver un aumento del 28% en el poder adquisitivo de la zona euro y del 3% en España. Quiero ver cómo nos lo vuelven a justificar entre medallas y estampitas. Y, sobre todo, quiero ver cómo los españoles observamos maravillados la eclosión de una nueva Nueva Ámsterdam desde la barrera y a nuestra costa con alguna que otra mayoría absoluta.
lunes, junio 27, 2011
Consumo gusto
Si alguien hace diez años le hubiese dicho a la junta directiva de Nokia que en unos meses Apple se iba a hacer con el mercado de la telefonía móvil y que Nokia iba a quedar relegada a abastecer el mercado de gama baja, se habrían reído.
Hace un tiempo en el mundo de la informática y las telecomunicaciones había una máxima: hecho por ingenieros para ingenieros. Si a tu padre ya le costaba programar el betamax, explícale tú lo que era un token-ring. Cuando la telefonía móvil estalló, hasta la mismísima Alcatel se tiró de cabeza. Sin embargo, algo no terminaba de encajar; el modelo de negocio no era ni por asomo el mismo. Entramos en el mundo de los productos de consumo obvio. Samsung, Motorola, Sony, Nokia, todos ellos vendían no por las prestaciones de sus terminales, sino por sus diseños.
El otro día leía un artículo en el que aseguraban que la telefonía móvil dominaba el mundo. Al autor sólo le faltaba gritar que el milenarismo va a llegar. Y no. Sigue habiendo rincones alejados de la gran masa, donde se asientan las columnas que sostienen este mundo, donde las cosas las siguen haciendo ingenieros para ingenieros, donde los dioses se siguen llamando Alcatel, Nortel, Cisco, HP, Juniper, Sun, etc.
Veréis, en los 90 Apple se estaba yendo a la mierda tan rápido que daba vértigo mirarla. Y gastaron el último cartucho que les quedaba en un truño de ordenador: el i-mac. Era un mojón, mediocre, de prestaciones reguleras y, como es habitual en apple, completamente integrado (lo que quiere decir que si se te jode algo, se te jode todo). Pero era mono. Como una enorme gominola inútil. Steve Jobs vendió lo que no estaba escrito. Apple volaba de nuevo gracias a un precioso pedacito de mierda fabricado en cinco tonos pastel.
En la puta vida veréis nada de Apple en un CPD, pero su modelo de negocio respondía perfectamente ante el consumidor imbécil (lo que viene a ser cualquier consumidor), y eso aturdía a los grandes del sector de los prefabricados como HP o Dell. Cuando llegó el reinado de los portátiles Apple ya no contaba con el factor sorpresa, y los grandes productores estaban esperando a la vuelta de la esquina con gilipolleces en verde pistacho o amarillo melocotón. Resumiremos la guerra del portátil con un empate técnico, pero con un factor ahora más pronunciado que nunca: el mundo había demostrado estar lleno de memos dispuestos a gastarse quinientos lereles a cambio de poder chatear y leer el correo electrónico en la cama. Ah, el progreso...
Apple nos ha dado caña desde entonces en todos los frentes gracias al marketing y a su diseño. Sus productos no sólo son mediocres y a prueba de tontos, sino que se fabrican por tres pesetas con un coste humano salvaje, mucho más que el de cualquiera de sus competidores. En Uganda, por ejemplo, Apple entrega equipamientos informáticos obsoletos en términos de ayuda al desarrollo. Les ha regalado tantos que Uganda a estas alturas ya debería de tener su propio programa espacial. Pero en su lugar sólo tienen el mayor vertedero de deshechos tecnológicos del planeta (por supuesto, está prohibido arreglar contrataciones de este tipo con países del tercer mundo según la ley internacional) que nadie sabe de dónde ha salido. En el sur de China Foxconn fabrica i-pads empleando esclavos 90 horas semanales, trabajando por quincenas sin descanso, expuestos a cosas tan divertidas como el n-hexano, y firmando clausulas anti-suicidio. Y aquí hacemos cola durante horas para poder gastarnos media nómina en uno de estos juguetes que el propio Steve Jobs tiene planeado dejar obsoleto dentro de quince meses añadiéndole esa característica o pieza fundamental que no tiene el actual modelo.
Si en el primer mundo sólo tuviésemos productos Apple (i-vater, i-coche, i-gafas, i-ropa), esquilmaríamos los recursos naturales del planeta en dos años. No negaré que i-phone, i-pad, i-pod, lo que sea... funcionan. Pero el mayor potencial que todos ellos tienen ahora mismo es la propia comunidad masiva de usuarios. Nada más.
Pero entiendo que todos queremos el éxito. El pedacito de triunfo personal que representa esa manzanita. El espíritu sólo puede alcanzar el Tao mediante el angry birds. Al fin y al cabo, todos NECESITAMOS un i-jam, y no hay ninguna otra cosa en el mercado que pueda saciar ese vacío en nuestra alma...
Hace un tiempo en el mundo de la informática y las telecomunicaciones había una máxima: hecho por ingenieros para ingenieros. Si a tu padre ya le costaba programar el betamax, explícale tú lo que era un token-ring. Cuando la telefonía móvil estalló, hasta la mismísima Alcatel se tiró de cabeza. Sin embargo, algo no terminaba de encajar; el modelo de negocio no era ni por asomo el mismo. Entramos en el mundo de los productos de consumo obvio. Samsung, Motorola, Sony, Nokia, todos ellos vendían no por las prestaciones de sus terminales, sino por sus diseños.
El otro día leía un artículo en el que aseguraban que la telefonía móvil dominaba el mundo. Al autor sólo le faltaba gritar que el milenarismo va a llegar. Y no. Sigue habiendo rincones alejados de la gran masa, donde se asientan las columnas que sostienen este mundo, donde las cosas las siguen haciendo ingenieros para ingenieros, donde los dioses se siguen llamando Alcatel, Nortel, Cisco, HP, Juniper, Sun, etc.
Veréis, en los 90 Apple se estaba yendo a la mierda tan rápido que daba vértigo mirarla. Y gastaron el último cartucho que les quedaba en un truño de ordenador: el i-mac. Era un mojón, mediocre, de prestaciones reguleras y, como es habitual en apple, completamente integrado (lo que quiere decir que si se te jode algo, se te jode todo). Pero era mono. Como una enorme gominola inútil. Steve Jobs vendió lo que no estaba escrito. Apple volaba de nuevo gracias a un precioso pedacito de mierda fabricado en cinco tonos pastel.
En la puta vida veréis nada de Apple en un CPD, pero su modelo de negocio respondía perfectamente ante el consumidor imbécil (lo que viene a ser cualquier consumidor), y eso aturdía a los grandes del sector de los prefabricados como HP o Dell. Cuando llegó el reinado de los portátiles Apple ya no contaba con el factor sorpresa, y los grandes productores estaban esperando a la vuelta de la esquina con gilipolleces en verde pistacho o amarillo melocotón. Resumiremos la guerra del portátil con un empate técnico, pero con un factor ahora más pronunciado que nunca: el mundo había demostrado estar lleno de memos dispuestos a gastarse quinientos lereles a cambio de poder chatear y leer el correo electrónico en la cama. Ah, el progreso...
Apple nos ha dado caña desde entonces en todos los frentes gracias al marketing y a su diseño. Sus productos no sólo son mediocres y a prueba de tontos, sino que se fabrican por tres pesetas con un coste humano salvaje, mucho más que el de cualquiera de sus competidores. En Uganda, por ejemplo, Apple entrega equipamientos informáticos obsoletos en términos de ayuda al desarrollo. Les ha regalado tantos que Uganda a estas alturas ya debería de tener su propio programa espacial. Pero en su lugar sólo tienen el mayor vertedero de deshechos tecnológicos del planeta (por supuesto, está prohibido arreglar contrataciones de este tipo con países del tercer mundo según la ley internacional) que nadie sabe de dónde ha salido. En el sur de China Foxconn fabrica i-pads empleando esclavos 90 horas semanales, trabajando por quincenas sin descanso, expuestos a cosas tan divertidas como el n-hexano, y firmando clausulas anti-suicidio. Y aquí hacemos cola durante horas para poder gastarnos media nómina en uno de estos juguetes que el propio Steve Jobs tiene planeado dejar obsoleto dentro de quince meses añadiéndole esa característica o pieza fundamental que no tiene el actual modelo.
Si en el primer mundo sólo tuviésemos productos Apple (i-vater, i-coche, i-gafas, i-ropa), esquilmaríamos los recursos naturales del planeta en dos años. No negaré que i-phone, i-pad, i-pod, lo que sea... funcionan. Pero el mayor potencial que todos ellos tienen ahora mismo es la propia comunidad masiva de usuarios. Nada más.
Pero entiendo que todos queremos el éxito. El pedacito de triunfo personal que representa esa manzanita. El espíritu sólo puede alcanzar el Tao mediante el angry birds. Al fin y al cabo, todos NECESITAMOS un i-jam, y no hay ninguna otra cosa en el mercado que pueda saciar ese vacío en nuestra alma...
sábado, junio 18, 2011
Síndrome de Pa’nar
Seguro que todos sabéis quién fue Isaac Newton. Y, si habéis ido un par de días seguidos al colegio, probablemente conoceréis su Ley de la Gravitación Universal. Newton revolucionó el mundo científico con su visión de la gravedad en 1685, y consiguió explicar la mecánica de nuestro Sistema Solar con tal precisión, que incluso le debemos en parte el éxito de la expedición lunar del Apolo 11 (y prácticamente cualquier empresa que hayamos llevado al espacio). Pero la Ley de la Gravitación Universal no es perfecta. Y eso, en términos científicos, no es bueno.
A mediados del siglo XIX, se podía usar cualquier planeta conocido como un reloj infalible. Todos salvo Mercurio. Al medir la velocidad a la que se desplazaba Mercurio, el planeta más cercano al Sol (realmente cercano), e intentar predecir el momento en el que debía reaparecer en cada órbita desde detrás de nuestra estrella, resulta que el muy puñetero se retrasaba siempre 43 segundos. No es mucho, pero lo suficiente como para obsesionar al matemático y astrónomo francés Urbain Le Verrier.
En 1859, a Le Verrier ni se le pasó por la cabeza cuestionarse el paradigma científico que estableció Newton, y no se le ocurrió otra cosa que despejar la incógnita de Mercurio inventándose otro planeta: Vulcano. Y para que Vulcano pudiese existir sin que nosotros le viésemos tenía que estar realmente cerca del Sol o, mejor aún, situarse en una órbita exactamente opuesta a la de la Tierra, al otro lado del astro Rey, y que retrasaba a Mercurio esos 43 segundos en cada órbita solar.
Algo peregrino, sí, pero explicaba el retraso de Mercurio y se adaptaba a la Ley de Gravitación de Isaac Newton. Y, lo que es peor, era lo único que nadie consiguió conjeturar para hacer que todo encajase con las leyes de la física de aquél entonces.
Hubo que esperar hasta 1915 para que Albert Einstein completase el trabajo del mismísimo Isaac Newton y estableciese el nuevo paradigma: la Teoría de la Relatividad General. Para que os hagáis una idea de lo revolucionario del pensamiento de Einstein, su premio Nobel no le fue otorgado por esta Teoría, sino por sus trabajos sobre el efecto fotoeléctrico: el comité encargado de evaluar su Relatividad General, tras ocho años de estudiarla, no consiguieron comprenderla del todo.
Einstein no sólo explicó el comportamiento o el origen de la gravedad, sino que definió la gravedad en sí misma mediante el contínuo espacio-tiempo. La gravedad no es una fuerza como tal: si estuvieses en un avión en caída libre te sentirías ingrávido, pero en ningún momento notarías ninguna fuerza actuando sobre ti. En lugar de eso, Einstein determinó que el Sol, los planetas, y absolutamente toda la materia crea una deformación en el tejido de las tres dimensiones y el tiempo. Si trasladamos esto a la paradoja de Mercurio, veremos que las fórmulas de Einstein explican perfectamente la órbita de Mercurio sin necesidad de Vulcano: al estar más cerca del Sol (o, mejor dicho, de la distorsión que el Sol crea en la fábrica del espacio-tiempo), no sólo la órbita de Mercurio es más cerrada y aguda, si no que el tiempo también es diferente. Esos 43 segundos que nosotros percibimos aquí, en Mercurio no han pasado (si al pensar en esto sentís como vértigo, es que lo he explicado bien).
Y Gracias a Einstein y su Relatividad General todo en el universo fue entendible... durante un rato. Hoy en día sabemos que, según nuestras leyes de la física al universo le faltaría un 94% de la materia necesaria para hacer que se sea como es. Para que os hagáis una idea, si observamos el comportamiento de los planetas del Sistema Solar veremos que, cuanto más lejos del Sol, más lento es su movimiento de traslación dado que la deformación solar del espacio-tiempo es menor. Pero si observamos una galaxia veremos que gira uniformemente: la materia cercana al núcleo y la que hay en su periferia se desplazan sobre la misma perpendicular del radio. Y como eso no tiene sentido, para que encaje con el paradigma actual son necesarias la materia oscura y la energía oscura: cosas que no podemos percibir pero que necesariamente han de estar ahí. El nuevo Vulcano se llama modelo estándar de física de partículas.
Ojo, que ni la desprecio ni la refuto. Actualmente es la mejor explicación que la comunidad científica ha dado y, desde luego, en todas las simulaciones y ecuaciones que se han formulado, funcionan. Es más, la ciencia no puede existir sin hipótesis. Pero lo que quiero decir, y por lo que me ha dado por contaros todo este tochazo, es que siempre hay que mantenerse humildes y escépticos: por mucho que queramos que la realidad se adapte a nuestra concepción del universo, la verdad y la naturaleza de las cosas son inmutables, y poco les preocupa a ellas que las entendamos o no. Y quizá tengan que pasar otros trescientos años para que un nuevo Einstein venga a dejarnos con el culo torcido.
A mediados del siglo XIX, se podía usar cualquier planeta conocido como un reloj infalible. Todos salvo Mercurio. Al medir la velocidad a la que se desplazaba Mercurio, el planeta más cercano al Sol (realmente cercano), e intentar predecir el momento en el que debía reaparecer en cada órbita desde detrás de nuestra estrella, resulta que el muy puñetero se retrasaba siempre 43 segundos. No es mucho, pero lo suficiente como para obsesionar al matemático y astrónomo francés Urbain Le Verrier.
En 1859, a Le Verrier ni se le pasó por la cabeza cuestionarse el paradigma científico que estableció Newton, y no se le ocurrió otra cosa que despejar la incógnita de Mercurio inventándose otro planeta: Vulcano. Y para que Vulcano pudiese existir sin que nosotros le viésemos tenía que estar realmente cerca del Sol o, mejor aún, situarse en una órbita exactamente opuesta a la de la Tierra, al otro lado del astro Rey, y que retrasaba a Mercurio esos 43 segundos en cada órbita solar.
Algo peregrino, sí, pero explicaba el retraso de Mercurio y se adaptaba a la Ley de Gravitación de Isaac Newton. Y, lo que es peor, era lo único que nadie consiguió conjeturar para hacer que todo encajase con las leyes de la física de aquél entonces.
Hubo que esperar hasta 1915 para que Albert Einstein completase el trabajo del mismísimo Isaac Newton y estableciese el nuevo paradigma: la Teoría de la Relatividad General. Para que os hagáis una idea de lo revolucionario del pensamiento de Einstein, su premio Nobel no le fue otorgado por esta Teoría, sino por sus trabajos sobre el efecto fotoeléctrico: el comité encargado de evaluar su Relatividad General, tras ocho años de estudiarla, no consiguieron comprenderla del todo.
Einstein no sólo explicó el comportamiento o el origen de la gravedad, sino que definió la gravedad en sí misma mediante el contínuo espacio-tiempo. La gravedad no es una fuerza como tal: si estuvieses en un avión en caída libre te sentirías ingrávido, pero en ningún momento notarías ninguna fuerza actuando sobre ti. En lugar de eso, Einstein determinó que el Sol, los planetas, y absolutamente toda la materia crea una deformación en el tejido de las tres dimensiones y el tiempo. Si trasladamos esto a la paradoja de Mercurio, veremos que las fórmulas de Einstein explican perfectamente la órbita de Mercurio sin necesidad de Vulcano: al estar más cerca del Sol (o, mejor dicho, de la distorsión que el Sol crea en la fábrica del espacio-tiempo), no sólo la órbita de Mercurio es más cerrada y aguda, si no que el tiempo también es diferente. Esos 43 segundos que nosotros percibimos aquí, en Mercurio no han pasado (si al pensar en esto sentís como vértigo, es que lo he explicado bien).
Y Gracias a Einstein y su Relatividad General todo en el universo fue entendible... durante un rato. Hoy en día sabemos que, según nuestras leyes de la física al universo le faltaría un 94% de la materia necesaria para hacer que se sea como es. Para que os hagáis una idea, si observamos el comportamiento de los planetas del Sistema Solar veremos que, cuanto más lejos del Sol, más lento es su movimiento de traslación dado que la deformación solar del espacio-tiempo es menor. Pero si observamos una galaxia veremos que gira uniformemente: la materia cercana al núcleo y la que hay en su periferia se desplazan sobre la misma perpendicular del radio. Y como eso no tiene sentido, para que encaje con el paradigma actual son necesarias la materia oscura y la energía oscura: cosas que no podemos percibir pero que necesariamente han de estar ahí. El nuevo Vulcano se llama modelo estándar de física de partículas.
Ojo, que ni la desprecio ni la refuto. Actualmente es la mejor explicación que la comunidad científica ha dado y, desde luego, en todas las simulaciones y ecuaciones que se han formulado, funcionan. Es más, la ciencia no puede existir sin hipótesis. Pero lo que quiero decir, y por lo que me ha dado por contaros todo este tochazo, es que siempre hay que mantenerse humildes y escépticos: por mucho que queramos que la realidad se adapte a nuestra concepción del universo, la verdad y la naturaleza de las cosas son inmutables, y poco les preocupa a ellas que las entendamos o no. Y quizá tengan que pasar otros trescientos años para que un nuevo Einstein venga a dejarnos con el culo torcido.
martes, junio 14, 2011
Almonteño y Tempranillo
Temerario yo de mí mismo por no hartarme hasta el suicidio -profusa e insufrible exégesis mediante- de la insoportable levedad del ser (estar y parecer) humano medio, en cuanto el astro rey se empeña en hacernos mosquear y plantearnos que quizá el fotón pudiese resultar másico al fin y al cabo, cogotazo ultravioleta mediante, resumo y enuncio como la ninfa pizpireta que soy en más de un sentido bailando con Artemisa: ha llegado el verano.
Y si bien plantearse el por qué de que un país como España no tenga programa espacial podría zanjarse por cien mil y un argumentos, siendo hasta ahora el de más peso que el Endeavour no está hecho de ladrillo y argamasa, ayer se me ocurrió encender unos segundos mi aparato de televisión; propenso a la delusión por el calor y el hecho de que el sofá y mis calzoncillos empezaban a ser molestamente indistinguibles el uno del otro, disculpadme. Sentenciaré rápido: gentío saltaba una valla peligrosamente con afán y propósito de hacerle el conejito a una especie de idolillo repollero. Y luego lloraban con la amargura de Gernika.
No pude por menos que palparme el pecho en busca de bultos (también llamados "humanismo ilustrado"). El calor que atenazaba mis terminaciones nerviosas pasó a un segundo plano. Preocupación. Me masturbé lánguidamente durante horas mientras paladeaba mi Prado Enea, intentando hacer que las piezas encajasen de cualquier modo posible en mi rompecabezas mental. Y nada.
Yazco desolado. Me tenéis contento.
(Síntesis para el lector casual: ¿¡Pero estáis gilipollas, o qué!?)
Y si bien plantearse el por qué de que un país como España no tenga programa espacial podría zanjarse por cien mil y un argumentos, siendo hasta ahora el de más peso que el Endeavour no está hecho de ladrillo y argamasa, ayer se me ocurrió encender unos segundos mi aparato de televisión; propenso a la delusión por el calor y el hecho de que el sofá y mis calzoncillos empezaban a ser molestamente indistinguibles el uno del otro, disculpadme. Sentenciaré rápido: gentío saltaba una valla peligrosamente con afán y propósito de hacerle el conejito a una especie de idolillo repollero. Y luego lloraban con la amargura de Gernika.
No pude por menos que palparme el pecho en busca de bultos (también llamados "humanismo ilustrado"). El calor que atenazaba mis terminaciones nerviosas pasó a un segundo plano. Preocupación. Me masturbé lánguidamente durante horas mientras paladeaba mi Prado Enea, intentando hacer que las piezas encajasen de cualquier modo posible en mi rompecabezas mental. Y nada.
Yazco desolado. Me tenéis contento.
(Síntesis para el lector casual: ¿¡Pero estáis gilipollas, o qué!?)
viernes, mayo 27, 2011
La tradición del buen hacer
Arturo Fernández Alvarez, presidente de la confederación empresarial de Madrid y brazo armado de Esperanza Aguirre, amenaza con emprender acciones legales contra el ministerio del interior si no se desaloja ya la puerta del Sol de Madrid. El motivo, según él mismo, son las pérdidas que sufren los comerciantes de la zona. (No, no esperéis ver el resguardo del ingreso del IVA, o similar, de ningún local para demostrarlo).
Este caballero, además de ser presidente de la CEIM, es presidente del grupo Arturo Cantoblanco. Las actividades de este grupo se ramifican en dos bloques: la restauración y financiar la Fundescam de Esperanza Aguirre.
Además ha dicho que los niños de la zona están empezando a tener pulgas y piojos por culpa de los acampados. Lo cual demuestra hasta qué punto ignora la situación de la plaza. A los que hayáis ido no hará falta que os diga lo organizado y cuidado que está todo; y quizá sea este otro problema para tan peculiar y sinérgico mecenazgo: que unos cuantos perroflautas por amor al arte han montado una infraestructura de servicios que ya hace días que ha pasado de largo en calidad a los de la propia comunidad de Madrid.
En cualquier caso, y visto el interés que este señor tiene en visitar él mismo la zona y comprobar de primera mano las bonanzas del movimiento ciudadano, sugiero hacer lo mismo con sus locales.
No creo que muchos de nosotros frecuentemos el club de tiro Cantoblanco o el monasterio de Rueda en Zaragoza, pero evitad en la medida de lo posible las cadenas de Tony Roma's, Alpargatería, Pizza Jardín, Tikki Grill...
Aquí os dejo un enlace para que vosotros mismos sepáis dónde podéis contraer las pulgas y piojos de este caballero: http://www.arturocantoblanco.com/informacion/grupo-arturo/
Este caballero, además de ser presidente de la CEIM, es presidente del grupo Arturo Cantoblanco. Las actividades de este grupo se ramifican en dos bloques: la restauración y financiar la Fundescam de Esperanza Aguirre.
Además ha dicho que los niños de la zona están empezando a tener pulgas y piojos por culpa de los acampados. Lo cual demuestra hasta qué punto ignora la situación de la plaza. A los que hayáis ido no hará falta que os diga lo organizado y cuidado que está todo; y quizá sea este otro problema para tan peculiar y sinérgico mecenazgo: que unos cuantos perroflautas por amor al arte han montado una infraestructura de servicios que ya hace días que ha pasado de largo en calidad a los de la propia comunidad de Madrid.
En cualquier caso, y visto el interés que este señor tiene en visitar él mismo la zona y comprobar de primera mano las bonanzas del movimiento ciudadano, sugiero hacer lo mismo con sus locales.
No creo que muchos de nosotros frecuentemos el club de tiro Cantoblanco o el monasterio de Rueda en Zaragoza, pero evitad en la medida de lo posible las cadenas de Tony Roma's, Alpargatería, Pizza Jardín, Tikki Grill...
Aquí os dejo un enlace para que vosotros mismos sepáis dónde podéis contraer las pulgas y piojos de este caballero: http://www.arturocantoblanco.com/informacion/grupo-arturo/
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Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate.
Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos, y todas las instituciones que florezcan en torno a ellos, privarán a la gente de toda su posesión, primero por medio de la inflación, seguida por la recesión, hasta el día que sus hijos se despierten sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.
-Thomas Jefferson.
Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos, y todas las instituciones que florezcan en torno a ellos, privarán a la gente de toda su posesión, primero por medio de la inflación, seguida por la recesión, hasta el día que sus hijos se despierten sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.
-Thomas Jefferson.
viernes, mayo 20, 2011
Hartos
De mamoneo. De corrupción. De diputados con tres sueldos. De cuñados a concurso. De ministros impuestos por la industria. De vuestras metamorfósis en consejeros de empresa. De progresistas que adelantan por la derecha. De gobiernos que presupuestan el doble en propaganda que en becas e investigación. De tribunales secuestrados. De vuestro perpetuo esperpento. De mentiras. De balbuceos (literal). De riñas infantiloides cuando lo que se discute es nuestro futuro. De echar balones fuera. De arrojaros vuestras propias heces como chimpancés. De que no busquéis soluciones. De que estéis en las nubes. De vuestra manipulación. De vuestra demagogia. De que no respetéis nada. De que vuestros fines justifiquen nuestros medios. De vuestro "todo vale". De proclamaros constantemente voz de "los españoles" sin que se os caiga la cara de vergüenza. De vuestro servilismo. De vuestras palabras vacías. De vuestros bolsillos llenos.
Porque existe un salario mínimo, pero nunca un salario máximo. Porque a nosotros nadie nos paga el viaje en primera clase. Porque a nosotros no nos rinde cuentas ninguna junta de accionistas. Porque no habéis sido capaces de unir estados, pero sí mercados. Porque sólo tenemos derecho a pagar impuestos y meter la papeleta cada cuatro años. Porque habéis gobernado por y para vosotros. Porque la vocación pública se castiga para que subáis los ambiciosos. Porque sois ridículos. Porque en treinta años no habéis sido capaces de terminar la transición. Porque representáis a millones de personas cuando no sabéis hacer ni la "o" con un canuto. Porque habéis demostrado que, lejos de ser útiles, empezáis a ser hasta peligrosos.
Cada cambio político o económico que habéis traído a esta sociedad en los ultimos treinta años ha sido siempre para peor.
Basta. Devolvednos el poder al pueblo, por el pueblo y para el pueblo. No estáis a la altura.
Democracia real. Con nombre, apellidos y lo que haga falta.
Y ya.
Porque existe un salario mínimo, pero nunca un salario máximo. Porque a nosotros nadie nos paga el viaje en primera clase. Porque a nosotros no nos rinde cuentas ninguna junta de accionistas. Porque no habéis sido capaces de unir estados, pero sí mercados. Porque sólo tenemos derecho a pagar impuestos y meter la papeleta cada cuatro años. Porque habéis gobernado por y para vosotros. Porque la vocación pública se castiga para que subáis los ambiciosos. Porque sois ridículos. Porque en treinta años no habéis sido capaces de terminar la transición. Porque representáis a millones de personas cuando no sabéis hacer ni la "o" con un canuto. Porque habéis demostrado que, lejos de ser útiles, empezáis a ser hasta peligrosos.
Cada cambio político o económico que habéis traído a esta sociedad en los ultimos treinta años ha sido siempre para peor.
Basta. Devolvednos el poder al pueblo, por el pueblo y para el pueblo. No estáis a la altura.
Democracia real. Con nombre, apellidos y lo que haga falta.
Y ya.
viernes, mayo 06, 2011
Who watches the... whatever it is...?
Decía la otra noche Stephen Colbert en su twitter que lo más jodido de haber mandado a los Navy Seals de la marina americana a neutralizar a Bin Laden debió ser inundar previamente el complejo. Es lo más coherente que he leído al respecto hasta la fecha.
Vivimos en tiempos extraños. Necesitamos un segundo renacimiento, una nueva era de humanismo ilustrado, pero lo único que conseguimos es Champions League. Yo, y hasta cierto punto, me alegro de que Bin Laden no esté en el mundo. Hasta cierto punto.
Tonto no soy, pero tampoco soy un experto. No poseo un sistema (en su acepción de ejercicio prácico físico y matemático) como para poder decir con autoridad a qué equivale X. Y alucino viendo que en la televisión cada uno lo tiene clarísimo. Clarísimo y a voces, además.
Más de una vez me han llamado ingénuo por tener mis valores y principios. Bueno, son importantes para mí, prácticamente es lo único que tengo y me define, y me debo a ellos por fidelidad conmigo mismo y mi sentido de la moral y la ciudadanía (voy a evitar en la medida de lo posible volver a usar la palabra "democracia" en lo que me queda de vida, por aquello de que mi madre de niño me enseñó que coger las cosas sucias del suelo es una guarrería). Eso no quiere decir que los cumpla siempre, y cuando no lo hago sé que va a tener consecuencias.
He intentado ponerme en el lugar de Obama y, suponiendo que toda la información que nos han dado es más o menos correcta, intentar averiguar cómo habría actuado yo si supiese con una certeza del 80% que el hombre más buscado del planeta está en una casa aislada en un país extranjero.
Repito que no soy un experto. Pero, primeramente, pensaría en las alternativas y consecuencias políticas. Si fuese un puro juego de rol en el que yo fuese otra persona indefinida, probablemente habría hablado tras la operación con el primer ministro de Pakistán. -Oye, tigre. Que hemos encontrado a Bin Laden en tu jardín y le hemos dado matarile. ¿Qué te parece si te evitamos la investigación interna, nos hacemos una foto, y le decimos al mundo que en una operación conjunta impecable por tu parte te hemos asesorado en su neutralización?
Sí, no se adaptaría mucho ni a mis valores ni a mis principios, pero hablamos de la Casa Blanca, un sitio donde uno quiere pensar que hay gente medianamente inteligente asesorando al hombre más poderoso del planeta. Incluso mantener su muerte en secreto, o capturarle sin hacerlo público me habría parecido más inteligente. Desde el Lunes pasado, esas dos potencias atómicas -Pakistán e India- vuelven a acumular efectivos militares en su frontera.
Y la ideaca de tirarlo al mar supongo que tan sólo entusiasmará a los homeópatas.
Si realmente fuese yo el presidente Obama, lo tendría jodido. Sopesaría mis principios frente a eliminar al hombre que mató a más de tres mil de mis conciudadanos. Librar al mundo de Bin Laden, o ser fiel a mí mismo. Amén de la prioridad en la agenda política de los EEUU, país al que estaría representando. Es mucha responsabilidad.
Creo que yo habría ordenado matar a Osama Bin Laden. Las consecuencias habrían sido declararme incopetente para gobernar mi país inmediatamente después y, por supuesto, haber devuelto el premio Nobel de la Paz. Y esperar poder recuperar algún día el respeto por mi mismo y poder volver a mirar a los ojos a mi mujer y mis hijas. Y, por supuesto, mandar una mierda por mensajero express a todos aquellos líderes supremos que me felicitaran por semejante gesta. Y a los que aprovechasen la coyuntura para recordarnos que el waterboarding de Bush lava más blanco, sugerirles una vasectomía.
Al menos, Obama es hoy un poco menos negro a los ojos de Donald Trump...
Aprovecho la entrada para pronunciarme también sobre el tema de Bildu, por aquello de la resolución del Constitucional: Si una persona colabora con una banda armada y hay indicios de ello, es imperativa una investigación y un proceso judicial para hacer que esa persona acabe en proceso penal. Si la investigación y el proceso de investigación fallan a su favor, esa persona sigue siendo un ciudadano de pleno derecho.
Si existe un término medio al respecto, primeramente quisiera que me explicaran en qué consiste. De lo contrario, y en caso de que dicho término medio exista, sólo puedo manifestar mi profunda preocupación por la medieval perspectiva legal del asunto, y exijo a mis representantes que lo enmienden con prioridad absoluta.
Al márgen de esto, y como tampoco aquí soy ningún experto, me gustaría decir con la boca pequeña y la humildad del que intenta razonar antes de decir nada, que jamás en mi vida votaré a un partido nacionalista (de cualquier escala y magnitud salvo la mundial), pero que es una opción ideológica y política legítima. Dejar sin opción electoral y de representación libre a medio millón de vascos me parece una irresponsabilidad, un dar palos al avispero y, sobre todo -y lo más indignante-, una tonelada más de mierda dejada caer alegremente sobre esa "democracia" en la que cada día es más difícil creer.
Vivimos en tiempos extraños. Necesitamos un segundo renacimiento, una nueva era de humanismo ilustrado, pero lo único que conseguimos es Champions League. Yo, y hasta cierto punto, me alegro de que Bin Laden no esté en el mundo. Hasta cierto punto.
Tonto no soy, pero tampoco soy un experto. No poseo un sistema (en su acepción de ejercicio prácico físico y matemático) como para poder decir con autoridad a qué equivale X. Y alucino viendo que en la televisión cada uno lo tiene clarísimo. Clarísimo y a voces, además.
Más de una vez me han llamado ingénuo por tener mis valores y principios. Bueno, son importantes para mí, prácticamente es lo único que tengo y me define, y me debo a ellos por fidelidad conmigo mismo y mi sentido de la moral y la ciudadanía (voy a evitar en la medida de lo posible volver a usar la palabra "democracia" en lo que me queda de vida, por aquello de que mi madre de niño me enseñó que coger las cosas sucias del suelo es una guarrería). Eso no quiere decir que los cumpla siempre, y cuando no lo hago sé que va a tener consecuencias.
He intentado ponerme en el lugar de Obama y, suponiendo que toda la información que nos han dado es más o menos correcta, intentar averiguar cómo habría actuado yo si supiese con una certeza del 80% que el hombre más buscado del planeta está en una casa aislada en un país extranjero.
Repito que no soy un experto. Pero, primeramente, pensaría en las alternativas y consecuencias políticas. Si fuese un puro juego de rol en el que yo fuese otra persona indefinida, probablemente habría hablado tras la operación con el primer ministro de Pakistán. -Oye, tigre. Que hemos encontrado a Bin Laden en tu jardín y le hemos dado matarile. ¿Qué te parece si te evitamos la investigación interna, nos hacemos una foto, y le decimos al mundo que en una operación conjunta impecable por tu parte te hemos asesorado en su neutralización?
Sí, no se adaptaría mucho ni a mis valores ni a mis principios, pero hablamos de la Casa Blanca, un sitio donde uno quiere pensar que hay gente medianamente inteligente asesorando al hombre más poderoso del planeta. Incluso mantener su muerte en secreto, o capturarle sin hacerlo público me habría parecido más inteligente. Desde el Lunes pasado, esas dos potencias atómicas -Pakistán e India- vuelven a acumular efectivos militares en su frontera.
Y la ideaca de tirarlo al mar supongo que tan sólo entusiasmará a los homeópatas.
Si realmente fuese yo el presidente Obama, lo tendría jodido. Sopesaría mis principios frente a eliminar al hombre que mató a más de tres mil de mis conciudadanos. Librar al mundo de Bin Laden, o ser fiel a mí mismo. Amén de la prioridad en la agenda política de los EEUU, país al que estaría representando. Es mucha responsabilidad.
Creo que yo habría ordenado matar a Osama Bin Laden. Las consecuencias habrían sido declararme incopetente para gobernar mi país inmediatamente después y, por supuesto, haber devuelto el premio Nobel de la Paz. Y esperar poder recuperar algún día el respeto por mi mismo y poder volver a mirar a los ojos a mi mujer y mis hijas. Y, por supuesto, mandar una mierda por mensajero express a todos aquellos líderes supremos que me felicitaran por semejante gesta. Y a los que aprovechasen la coyuntura para recordarnos que el waterboarding de Bush lava más blanco, sugerirles una vasectomía.
Al menos, Obama es hoy un poco menos negro a los ojos de Donald Trump...
Aprovecho la entrada para pronunciarme también sobre el tema de Bildu, por aquello de la resolución del Constitucional: Si una persona colabora con una banda armada y hay indicios de ello, es imperativa una investigación y un proceso judicial para hacer que esa persona acabe en proceso penal. Si la investigación y el proceso de investigación fallan a su favor, esa persona sigue siendo un ciudadano de pleno derecho.
Si existe un término medio al respecto, primeramente quisiera que me explicaran en qué consiste. De lo contrario, y en caso de que dicho término medio exista, sólo puedo manifestar mi profunda preocupación por la medieval perspectiva legal del asunto, y exijo a mis representantes que lo enmienden con prioridad absoluta.
Al márgen de esto, y como tampoco aquí soy ningún experto, me gustaría decir con la boca pequeña y la humildad del que intenta razonar antes de decir nada, que jamás en mi vida votaré a un partido nacionalista (de cualquier escala y magnitud salvo la mundial), pero que es una opción ideológica y política legítima. Dejar sin opción electoral y de representación libre a medio millón de vascos me parece una irresponsabilidad, un dar palos al avispero y, sobre todo -y lo más indignante-, una tonelada más de mierda dejada caer alegremente sobre esa "democracia" en la que cada día es más difícil creer.
domingo, mayo 01, 2011
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