viernes, agosto 19, 2011

Kandinskysprites III

Hoy he salido de trabajar a las 22:00. He subido andando hasta la estación de metro de Suances. He sacado un billete sencillo. Humilde, incluso. He bajado al andén. He esperado 13 minutos, porque Esperanza Aguirre ha decidido reducir el servicio del transporte público en verano, en proporción al coste de mi humilde billete. Los átomos de hidrógeno sólo pueden fusionarse en átomos de helio en dos lugares del universo: el interior de una estrella y la línea 5 del metro de Madrid en Agosto. Me duermo con el traqueteo del tren. En Ventas me despiertan gritos desesperados. Son cristofrikis desbordando los andenes de la estación que, inevitablemente y por lo que viene siendo mecánica de fluídos, penetran en el tren en cuanto este abre sus puertas. Son gente amable y educada. Pero no dejan salir antes de entrar. Pero no dejan de gritar. Pero no dejan de frotar con énfasis sus mochilas y sus banderitas contra mi rostro. Pero no dejan pasar a la gente que quiere salir. Pero no son capaces de dejar los martillos de emergencia para la apertura de los cristales donde estaban. Pero huelen. Huelen mucho. Huelen de un modo insoportable a santa devoción. Salgo en Alonso Martínez usando mi imbatible golpe del "puño-patada" (todo el que haya jugado al Street-Fighter sabrá que es imposible cubrirse por arriba y por abajo a la vez) combinado con "coditos de furia celestial", porque si no aquí me quedo hasta llegar a la Casa de Campo. Hago el transbordo a la línea 10. El letrero dice que el próximo tren pasará en 9 minutos. Entran cristofrikis. Entran muchos cristofrikis. El andén está peligrosamente lleno de cristofrikis. Me aplastan, literalmente, contra el fondo del andén. Empiezo a ver en blanco y negro y se me duerme el brazo izquierdo (no, no es un ataque al corazón, es un ataque al sentido común).Llega el tren. Los cristofrikis se derraman hacia su interior hasta coparlo, formando en su interior un perfecto tetris humano. El tren cierra sus puertas. Los cristofrikis/tetris se despiden entre risas de los cristofrikis que han quedado en el andén y de mí. Los cristofrikis dejados en el andén responden alegres igualmente agitando pañuelos y riéndo como imbéciles. El letrero señala que el próximo tren pasará en 12 minutos. El andén está medio lleno y siguen entrando en tropel, como una versión subnormalizada del agente Smith de matrix. Huyo a contracorriente. Lucho por respirar. Todas las escaleras mecánicas están apagadas o fuera de cobertura. Al llegar arriba, veo que un operario de metro y varios agentes de seguridad ha abierto un acceso y están haciéndo que los miles de cristofrikis que bajan de la superficie terrestre fluyan hacia las entrañas de la tierra al grito de "free entrance!". Estoy demasiado cansado para enfadarme por haber pagado mi billete sencillo y haber tenido que renunciar a él para salvar la vida mientras esta horda de invasores extranjeros toman nuestras infraestructuras públicas al asalto con la complicidad traidora de nuestros gobernantes. Una vez en la calle me sobreviene la epifanía. La experiencia religiosa. Y comienza mi largo andar hasta el hogar.

La tira de hoy se titula "decapitaré a vuestra puta madre, agarraré su cadáver de los tobillos y os inflaré a hostias con él en vuestra propia casa para después obligar a vuestro padre a copular con el perro mientras éste devora vuestros restos mezclados con lexatin y vidrio triturado".


3 comentarios:

Amanita Faloides dijo...

Somo, te estás ganando el cielo...

Por otra parte y para levantarte el ánimo, te diré que mi amigo @desgraciaito tiene pruebas de ques e ha visto a unas peregrinas francesas comprando condones en una farmacia en el centro de Madrid, igual puedes intercambiar la parcela celestial por un conocimiento más terrenal. Eso sí, ojo, que dicen que dejan entrar, pero no salir...

Somófrates dijo...

Hablando mal y rápido, no meto yo ahí mi cosita ni pagao...

LoKKie dijo...

Menos mal del titulo de la obra de arte,porque ya me asuste de que sonaras a cansancio supino !